La muerte de la resistencia: una pregunta que cambió todo
Durante mucho tiempo, en psicoterapia se asumió que cuando un paciente no seguía indicaciones, evitaba ciertos temas o parecía oponerse al proceso, estaba mostrando “resistencia”. Este concepto implicaba, en el fondo, que el paciente se interponía en su propio cambio. La tarea del terapeuta, entonces, consistía en identificar, confrontar y superar dicha resistencia.
Sin embargo, algo comenzó a cambiar cuando Steve de Shazer, Insoo Kim Berg y su equipo en Milwaukee se hicieron una pregunta aparentemente simple, pero profundamente disruptiva:
¿Y si en lugar de resolver problemas… construimos soluciones?
Esta pregunta no solo modificó una técnica, sino que transformó la forma misma de entender la psicoterapia. Al desplazar la atención del problema hacia la solución, también cambió la manera de mirar al paciente. Desde esta nueva perspectiva, aquello que antes se llamaba “resistencia” dejó de interpretarse como oposición y comenzó a entenderse como una forma de cooperación.
El paciente ya no era visto como alguien que obstaculiza el proceso, sino como alguien que, incluso en sus conductas más difíciles de comprender, está intentando hacer algo que tiene sentido para él. La pregunta dejó de ser “¿por qué se resiste?” para convertirse en “¿cómo está intentando colaborar?”. Este cambio, sutil en apariencia, redefinió la relación terapéutica y abrió la puerta a una práctica más colaborativa y respetuosa.
A partir de ahí, el enfoque se orientó hacia identificar lo que sí funciona: las excepciones al problema, los momentos en que la dificultad disminuye, las acciones que ya están generando pequeños cambios. La terapia dejó de centrarse en analizar lo que está mal para empezar a construir, paso a paso, lo que podría estar mejor.
La Terapia Breve Centrada en Soluciones no podría haber surgido sin este giro conceptual. Cuestionar la noción de resistencia y atreverse a formular una nueva pregunta permitió construir un modelo terapéutico basado en la confianza en las capacidades del paciente y en la posibilidad de cambio a través de acciones concretas.
Curiosamente, esta idea que hoy resulta tan influyente no fue aceptada de inmediato. El artículo “La muerte de la resistencia” fue rechazado en múltiples ocasiones antes de ser publicado. Su primer intento ocurrió en 1979 y fue rechazado en 17 ocasiones. Finalmente, el 3 de mayo de 1983 fue aceptado para su publicación en Family Process, que en aquel tiempo era una de las revistas más importantes en el campo de la psicoterapia.
Por esta razón, y como forma de reconocer ese momento clave en la historia del enfoque, cada 3 de mayo se conmemora el día de la Terapia Breve Centrada en Soluciones.
Al final, no fue solo una teoría la que cambió, sino una forma de mirar. Y todo comenzó con una pregunta.
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