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Mostrando entradas de enero, 2013

Eros y Psique: la historia del alma que se transforma

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Hay historias que no solo se leen: se quedan . Esta fue una de ellas para mí desde la primera vez que la encontré. Es uno de mis relatos mitológicos favoritos y aparece en El asno de oro , de Apuleyo, una obra que vale la pena leer con calma, pues está llena de historias que aún hoy siguen hablándonos. Antes de comenzar, un dato curioso que da sentido a todo: la palabra Psique , de donde proviene psicología , significa alma , pero también mariposa . Los griegos creían que, al morir, la esencia de una persona abandonaba el cuerpo en forma de mariposa, con el último aliento. No es casualidad que esta historia hable de amor, sufrimiento y transformación. Ahora sí, comencemos. La historia Hace mucho tiempo vivió una joven llamada Psique , hija de un rey. Su belleza era tan perfecta que despertó los celos de Afrodita , pues los hombres comenzaban a venerar más a la joven que a la propia diosa del amor. Irritada, Afrodita encargó a su hijo Eros que la castigara. Mientras sus her...

EL TEMIDO ENEMIGO

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Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba mucho sentirse poderoso.  Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él necesitaba, además, que todos lo admiraran por ser poderoso. Así como a la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era. Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él era el más poderoso del reino. Invariablemente todos le decían lo mismo: - Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él conoce el futuro. El rey estaba muy celoso del mago pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí. No decían lo mismo del rey. Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba y el rey no er...