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Mostrando entradas de enero, 2012

El origen de nuestro calendario

Nuestro calendario actual fue nombrado por los romanos, pero en gran medida heredado de los egipcios , quienes ya habían observado con gran precisión el movimiento del Sol y la duración del año. Un dato curioso es que lo que hoy conocemos como 1.º de enero , para los romanos no marcaba el inicio del año. Durante mucho tiempo, el año romano comenzaba el 1.º de marzo . Marzo estaba consagrado al dios Marte , dios de la guerra, lo cual no es casual: el inicio del año coincidía con el comienzo de las campañas militares y el despertar de la actividad tras el invierno. Después venía abril , del latín aperire , que significa abrir . Este mes se asociaba con la apertura de las flores, la fertilidad y la llegada de la primavera. Mayo estaba dedicado a los maiores , es decir, a los ancianos, a los mayores de la comunidad, reconociendo su experiencia y autoridad. Junio rendía homenaje a Juno , diosa protectora del matrimonio, de las mujeres casadas y de los embarazos. Más adelante, ...

El Judas de Leonardo

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Mucho se ha especulado acerca de la pintura “La Última Cena” de Leonardo da Vinci. Algunas personas afirman que en ella aparece María Magdalena; otras aseguran distinguir la silueta de un bebé junto a Judas; algunos más señalan una mano misteriosa empuñando un cuchillo. Lo cierto es que nunca sabremos con certeza si estas teorías son reales o si son solo nuestra mente interpretando lo que desea ver. Hoy quiero compartir una anécdota que gira en torno a la creación de esta obra. Se dice que cuando se supo que Leonardo da Vinci pintaría La Última Cena , cientos de personas acudieron con la esperanza de ser seleccionadas como modelos. Da Vinci buscaba, para la figura de Jesús, un rostro que reflejara inocencia, paz y belleza; un semblante aún no endurecido por las cicatrices de una vida turbulenta. Después de meses de búsqueda, eligió a un joven de apenas 19 años. Durante seis meses trabajó cuidadosamente para plasmar en la pintura el rostro de Cristo. En los seis años siguient...