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Mostrando entradas de 2012

La última luna: una lectura simbólica

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Una noche, mientras navegaba por YouTube, me encontré con un clásico de los años ochenta: “La última luna” , en la voz de Emmanuel. Siempre fue una canción que me intrigó por su letra. De niño me atrapaba el ritmo; hoy, escuchándola con más atención, me di cuenta de que escondía algo más profundo. Investigando un poco, descubrí que la versión en español fue adaptada por Joaquín Sabina , y que la canción original es de Lucio Dalla , quien afirmó haberla compuesto a partir de sus sueños, mezclándolos con los acontecimientos de su época. No es una canción lineal: es una sucesión de imágenes, de “lunas”, cada una representando una cara distinta de la condición humana. A continuación, propongo una interpretación personal, dividiendo la canción por lunas, como si cada una fuera una estación de la experiencia humana. La séptima luna Era aquella del Luna Park El crepúsculo avanzaba De la feria al bar Mientras tanto el ángel Santo blasfemaba La polución que respiraba M...

La leyenda del águila y el halcón

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Cuenta una antigua leyenda de los indios Sioux que, cierta vez, llegaron tomados de la mano a la tienda del consejero de la tribu dos jóvenes profundamente enamorados: Toro Bravo , el más valiente y honorable de los guerreros, y Nube Azul , la hija del cacique, conocida por su belleza y su espíritu libre. —Nos amamos —comenzó diciendo el joven. —Y vamos a casarnos —continuó ella. —Nos queremos tanto que tenemos miedo —añadieron—. Queremos un hechizo, un conjuro o un talismán que nos garantice que estaremos siempre juntos, que nos asegure que nada podrá separarnos, ni siquiera la muerte. —Por favor —repitieron—, ¿hay algo que podamos hacer? El anciano los observó en silencio. Se conmovió al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan expectantes, aguardando su palabra. —Hay algo que pueden hacer —dijo finalmente—, pero no será sencillo. Es una tarea difícil y exige sacrificio. Se volvió hacia la joven: —Nube Azul, ¿ves el monte que se eleva al norte de nuestra aldea? Deberás...

El origen de nuestro calendario

Nuestro calendario actual fue nombrado por los romanos, pero en gran medida heredado de los egipcios , quienes ya habían observado con gran precisión el movimiento del Sol y la duración del año. Un dato curioso es que lo que hoy conocemos como 1.º de enero , para los romanos no marcaba el inicio del año. Durante mucho tiempo, el año romano comenzaba el 1.º de marzo . Marzo estaba consagrado al dios Marte , dios de la guerra, lo cual no es casual: el inicio del año coincidía con el comienzo de las campañas militares y el despertar de la actividad tras el invierno. Después venía abril , del latín aperire , que significa abrir . Este mes se asociaba con la apertura de las flores, la fertilidad y la llegada de la primavera. Mayo estaba dedicado a los maiores , es decir, a los ancianos, a los mayores de la comunidad, reconociendo su experiencia y autoridad. Junio rendía homenaje a Juno , diosa protectora del matrimonio, de las mujeres casadas y de los embarazos. Más adelante, ...

El Judas de Leonardo

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Mucho se ha especulado acerca de la pintura “La Última Cena” de Leonardo da Vinci. Algunas personas afirman que en ella aparece María Magdalena; otras aseguran distinguir la silueta de un bebé junto a Judas; algunos más señalan una mano misteriosa empuñando un cuchillo. Lo cierto es que nunca sabremos con certeza si estas teorías son reales o si son solo nuestra mente interpretando lo que desea ver. Hoy quiero compartir una anécdota que gira en torno a la creación de esta obra. Se dice que cuando se supo que Leonardo da Vinci pintaría La Última Cena , cientos de personas acudieron con la esperanza de ser seleccionadas como modelos. Da Vinci buscaba, para la figura de Jesús, un rostro que reflejara inocencia, paz y belleza; un semblante aún no endurecido por las cicatrices de una vida turbulenta. Después de meses de búsqueda, eligió a un joven de apenas 19 años. Durante seis meses trabajó cuidadosamente para plasmar en la pintura el rostro de Cristo. En los seis años siguient...