En el año 2008, cuando cursaba el sexto semestre de preparatoria y la graduación ya se asomaba en el horizonte, me enfrenté a mi último examen de Física Aplicada , materia impartida por el Mtro. Gándara, un profesor con fama de ser estricto… fama que confirmó durante todo el semestre (un saludo al maestro, si es que algún día lee esto). Recuerdo con claridad el nerviosismo de ese día. Todos mis compañeros —incluyéndome— estábamos tensos. Aún tengo grabada la imagen del profesor pidiéndonos que guardáramos todo y dejáramos únicamente un lápiz y un borrador sobre el mesabanco. Repartió los exámenes boca abajo al primero de cada fila, se colocó al frente del salón y nos recordó lo importante que era esa evaluación para nuestro futuro inmediato. Justo antes de pedir que los exámenes se repartieran hacia atrás, se detuvo. Guardó silencio unos segundos y comenzó a contarnos una historia. No era una instrucción, ni una advertencia. Era una anécdota sobre Arquímedes . Contó que un rey ha...