La Forma en el Decir
Hace muchos años, un Sultán soñó que había
perdido todos los dientes. Al despertar, inquieto por el significado del sueño,
mandó llamar a un sabio para que lo interpretara.
El sabio escuchó con atención y, tras unos
segundos, exclamó:
—¡Qué desgracia, mi señor! Cada diente que ha
perdido en el sueño representa la muerte de uno de sus parientes.
El rostro del Sultán se tornó rojo de ira.
—¡Qué insolencia! —gritó—. ¿Cómo te atreves a
decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!
Llamó a los guardias y ordenó que le dieran
cien latigazos.
Más tarde, aún perturbado por el sueño, el
Sultán mandó llamar a otro sabio y le contó lo sucedido. Este escuchó con
calma, reflexionó un momento y luego dijo:
—¡Excelente señor! Una gran dicha le ha sido
concedida. Su sueño significa que usted vivirá más tiempo que todos sus
parientes.
El semblante del Sultán se iluminó con una
sonrisa y, complacido, ordenó que le entregaran cien monedas de oro.
Cuando el segundo sabio salía del palacio, uno
de los cortesanos, sorprendido, se le acercó y le dijo:
—No lo entiendo. Tu interpretación es la misma
que la del primer sabio. ¿Por qué a él lo castigaron y a ti te recompensaron?
El sabio sonrió y respondió:
—Porque no siempre importa qué se dice, sino cómo se dice.
Esta historia nos recuerda que la realidad
puede expresarse de muchas formas, y que las palabras no solo transmiten
información: construyen experiencia. El primer sabio dijo una verdad,
pero lo hizo sin cuidado, sin sensibilidad y sin considerar al otro. El segundo
dijo exactamente lo mismo, pero eligió un lenguaje que abrió, en lugar de
cerrar.
En la vida cotidiana no basta con tener razón. Importa la forma, el momento, el tono y la
intención. Una verdad mal dicha puede herir; una verdad bien comunicada puede
aliviar, acompañar o incluso transformar.
Uno de los grandes desafíos humanos no es solo
aprender a pensar mejor, sino aprender a decir mejor. Porque a veces,
una palabra cambia el destino… no por su contenido, sino por la manera en que
llega al otro.

Comentarios
Publicar un comentario