El nombre del rey
Meses después de beber el brebaje, la reina
anunció que estaba embarazada. La noticia llenó al rey de una alegría inmensa.
Durante los nueve meses de espera, su mente estuvo ocupada casi por completo en
el hijo que nacería, en el futuro que imaginaba para él y en una premonición
que la hechicera había pronunciado:
—Tu hijo será un rey de reyes.
Llegado el gran día, la reina dio a luz a un
varón.
Conmovido y agradecido, el rey decidió que su
hijo debía llevar un nombre excepcional, uno que estuviera a la altura del
destino que le había sido anunciado. Para ello mandó llamar a los seis
sabios más sobresalientes del reino y les pidió que encontraran un nombre
original y digno para el futuro rey de reyes.
Los sabios solicitaron seis días para cumplir
la tarea. El rey aceptó. Durante ese tiempo, los seis se retiraron a una
montaña, donde ayunaron seis días y seis noches, reflexionando en silencio
sobre el nombre que mejor representara la grandeza y la responsabilidad del
niño.
Cumplido el plazo, los sabios regresaron ante
el rey y le revelaron el nombre que habían elegido, explicando su significado
letra por letra:
—C, por el Corazón, rey de los
órganos.
—A, por el Águila, reina de las aves.
—R, por la Rosa, reina de las flores.
—L, por el León, rey de los animales.
—O, por el Oro, rey de los metales.
—S, por el Sol, rey de los astros.
Así, tomando lo más noble, lo más vital y lo más luminoso del mundo, los sabios formaron el nombre del niño: CARLOS.

Comentarios
Publicar un comentario